En general, el narciso es una planta de fácil cuidado, resistente y de bajo mantenimiento, no requiere podas especiales; basta con eliminar las flores marchitas y permitir que el follaje se seque de forma natural. Su rusticidad y capacidad de florecer año tras año lo convierten en una excelente opción tanto para jardineros expertos como para principiantes.
Los narcisos requieren mayor cantidad de agua en la primera etapa de crecimiento, sin embargo hay que evitar el agua encharcada. Para esto es muy importante que el suelo tenga un buen drenaje.